Volcanes

Y me dices que tiemblan tus manos al verme y no se si es deseo o solo que me temes o que temo perderte y olvidarme de que tiemblan mis piernas en cada nueva noche.

He pasado tantos años sin recordar que existo, que existes, que existimos sin uno y sin el otro, que no somos la roca ni dos piedras.

Volcanes.

Lava fundida entre los restos de un amanecer que se estremece y tiembla en los rincones que le dejan las sombras cuando el recuerdo añora ser futuro.

Sueño que se imagina ser un mundo.

Universo en temblores. Terremoto inestable de silencios que aturden la vergüenza, que lamen los jirones de la piel y escuecen. Como escuece la carne expuesta al aire en una herida abierta.

Y tiemblas. 

Entre tinieblas que se alumbran entre dos piernas, desde los partos del ocaso,  desde la génesis de lo que no engendra, desde lo estéril de una verdad sin nombre. 

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