Los asesinos de las palabras 14 – Del “No te desnudes” de Aute al Reguetón y el Twerking al desnudo

En estos días, el aniversario de la desaparición, por muerte, de Luis Eduardo Aute nos ha traído en las radios y los medios sus letras:

Me muero de ganas de decirte te quiero
y sé que es imposible; no puedo, no debo.
Maldigo el paraíso que cuando se presenta
No dura lo que una estrella fugaz.
Al fin, lo tuve entre mis brazos.
Aquí esta y se va.
Y sé que no podré volver a verte jamás.
lavaste mi pie contra tu pecho de luna
con puntas de tu mojado pelo de espuma.
Revivo aquel milagro de la marea blanca
que era tu cuerpo derramando luz.
Aún palpita en el recuerdo.
Eras tú, eres tú.

De manera inevitable, he recordado el premio Nobel otorgado a Dylan, porque no dejan de ser letras las canciones, y las letras pensamientos, emociones y, sobre todo, el reflejo de unos valores. Corrientes de cultura como ríos que marcan de dónde venimos, por dónde transcurrimos y a dónde vamos. Y el hilo de las más populares de las letras, las canciones, marca el devenir de todas las palabras y es su más fiel semblante.

La comparación me ha venido a la mente, también de forma inevitable, con muchas de esas letras que hoy dirigen el curso de nuestras vidas y que, más que ser un reflejo de los valores y la sociedad, determinan su fin inexorable y el propósito de su dirección.

Que tengo la polla en candela
y quiero comerte ese culo

Ando loco por su culo
bien bellaco con su culo

hasta abajo con su culo
me vuelvo loco con su culo.

Las palabras se mueren solas ante el vacío de los pensamientos y el empobrecimiento de los sentimientos. No hace falta matarlas. Tan solo dejan de existir, porque no tienen nada valioso que comunicar, y no regresan ya más a la vida.

Porque la palabra no es nada sin pensamiento y el pensamiento no es nada sin valores que sean capaces de emocionar más allá de conseguirlos. Sin la esperanza de ser buscados, como un fin en sí mismos, con la emoción puesta en su propia persecución. «Maldigo el paraíso que cuando se presenta no dura lo que una estrella fugaz», decía Aute y yo suscribo.

La rima consonante se convierte en fácil cuando se emplea una sola palabra cinco veces, una en cada verso, y siempre habrá un nombre como Adela que rime con candela en caso de sentirse necesario un revolcón explícito con alguien, aunque sea la abuela si no se encuentra otra.

No vamos a decir que no existan otras letras. Solo que no suenan ni retumban en los medios que crean la opinión, los gustos y las tendencias culturales. No se bailan las palabras de Autes y no suenan en radios, salvo para conmemorar su muerte y mover la emoción de algunos nostálgicos.

Nostalgia de valores, de pensamientos, de emociones; de decir sin querer y de querer diciéndolo a escondidas, como un susurro, apenas, entre silencios que dejan entrever un mundo de deseos. Nostalgia de vida, de educación y de cultura. Porque sin cultura, el pensamiento decae, se oxida y muere y, con él, el propio sentimiento.

Hoy, la palabra es minoritaria y se reduce al campo de ermitaños exploradores, pero no mueve masas. Porque, sencillamente, no interesa mover el pensamiento ni desatar emociones que vayan más allá de un rato de capricho que podamos olvidar antes del alba.

Me resulta difícil entender el contrapunto de esta música, puesto en el contexto de una lucha por la igualdad entre mujeres y hombres, bailada y coreada por ministros y ministras en sus sesiones de reguetón cultural panorgiástico, sin los valores del respeto entre todos o de dignidad y solo a golpe de talonario de leyes y justicias desiguales.

Hoy la palabra es twerking, no otra cosa, y la cultura, un amplio lupanar en que todo se vende y todo se encamina a ser comprado. Ya no nos hacen falta asesinos en un mundo incapaz de llorar la pérdida de una vida por cualquier motivo y aun sin causa aparente. Hoy, todas las estrellas son fugaces y el Big Bang se aventura en gran desastre.

5 comentarios sobre “Los asesinos de las palabras 14 – Del “No te desnudes” de Aute al Reguetón y el Twerking al desnudo

  1. Limitar el radio de pensamiento es uno de los objetivos de lo que persigue el sistema. Lo que hacen con la industria musical, por poner sólo un ejemplo, es alevoso.
    Si el mundo y la corriente invitan a no pensar, lo mínimo que tenemos por hacer es llevarle la contra. Después hay mucho trecho para recorrer y compartir con aquellos que creen que vivir es algo más que durar y mantenerse entretenidos.
    Abrazo.

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    1. Abrazos de vuelta. Contracultura. Hagamos arte con las letras y no pensemos nunca que no es útil, por que el arte tiene su propia esencia en la ausencia de una utilidad práctica. Si un libro sirve para calzar la pata de una mesa coja, sus páginas no volverán a abrirse y eso es lo que pretenden. Dejemos que sea inútil la literatura. Tan inútil que las páginas queden expuestas para abrir las mentes.

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