Zapatos yermos

No me mires a los ojos si no vas a verme;
que no quiero espejos de reproches en las tardes verdes.
Desnuda tu cintura si quieres amarme con tu vientre
pero hazlo con las alas, mejor, de tus entrañas.

Hoy vida, hoy, sigues sin explicarme que haces aquí
y yo me doy respuestas a lo loco por buscar la emoción
de sostenerme un rato frente a ti mirando.
De comerme el camino por el que ando y sigo.

Bruñe el sol los silencios a cada nueva hora de repaso
y los deja brillando, relucientes, para alumbrar la luna.
No me mires si no vas a verme, que anda ciega la noche
y por mucho que brillen sigue muda y oscura.

Vuelve a anudar tu vientre a mi cintura
y viste los espacios con el tiempo que guardas.
Pellízcame la muerte a ver si grita y se rompe el silencio,
aunque quiebre el espejo y no me vea ya nunca.

Ven, y no te sigas yendo, y dime por qué estás y por qué vuelvo
y por qué sigo aquí si no me he conocido en tu mirada
si la noche se marcha sin la luna y el espejo no brilla
y tu vientre se empapa, mar adentro, mientras me pierdo solo,
y solo dejo aquí unos zapatos yermos.

IMAGEN: Zapatos viejos – Vincent Van Gogh

2 comentarios sobre “Zapatos yermos

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