Tita Pacheca

Tita Pacheca la llaman y su nombre resuena por todas las esquinas del Matahambre

Zapatos yermos

Pellízcame la muerte a ver si grita y se rompe el silencio

Los asesinos de las palabras 15 – Desamar la palabra desarma al escritor

Amar la palabra no es retorcerla ni hacerla rebuscada o artificiosa ni adornarla innecesariamente hasta hacerla empalagosa, pero tampoco es dejarla desnuda y sin recursos; simplificarla hasta el punto de hacerla un telegrama.

Los asesinos de las palabras 14 – Del “No te desnudes” de Aute al Reguetón y el Twerking al desnudo

«Maldigo el paraíso que cuando se presenta no dura los que una estrella fugaz» Luis Eduardo Aute.

El último rincón del Edén (Imágenes de un coma)

El jardín no tenía setos ni cercas ni puertas que cerrasen o abriesen su silencio. Solo una niebla blanca contenía entre sus límites el canto de los pájaros y el aroma de las flores y las hierbas que en él se derramaban de una forma tan salvaje como graciosa. Una eterna primavera parecía reunir todas … Sigue leyendo El último rincón del Edén (Imágenes de un coma)

Cuento II – El orden

Hace tiempo que empecé estas historias como un borrador. Una idea. Ahora, que tengo algo de tiempo, les estoy dando una vuelta para convertirlas en un nuevo proyecto.

Paul Martin

El bullicio de la ciudad esconde su desierto de seres marginales en un oasis sin paz para ellos, pero sí con tregua para los otros. Es el orden de los protegidos y el abandono de los ignorados. De aquellos que molestan a la vista y se esconden en cajas de cartón, al pasar de los otros, ausentes en un ladrillo de vino. No son vistos por los zapatos lustrados de los hombres y mujeres que entraron en la protección del orden, asumieron sus exigencias y prescindieron de lo que sobraba en ellos para solo alcanzar a mirar sus propios pies, en un gesto instintivo, al intuir cualquier presencia extraña.

Para estos seres indefinidos, los otros no existen; son solo zapatos. Hace ya tiempo que dejaron de preocuparse por saber nada más de esos zapatos y su orden. Hace ya tiempo que mataron el orden en sus vidas y se dejaron…

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Los cuentos de Seth – Cuento I Origen

Hace tiempo que empecé estas historias como un borrador. Una idea. Ahora, que tengo algo de tiempo, les estoy dando una vuelta para convertirlas en un nuevo proyecto.

Paul Martin

Es en el desierto donde el orden natural se impone más que en ningún sitio. La arena te envuelve en cualquier momento y te hace desaparecer en una desorientación absoluta que llega a perderse en tu locura. En el desierto, uno se encuentra solo, si se encuentra, y se hace patente la necesidad de los otros. Quizá por ello los hombres se desplazan agrupados en largas caravanas y cesan sus luchas en los oasis. Solo por el consuelo del orden y el miedo a no ser nadie nunca más.

Cuando un hombre se pierde en el desierto invoca a Seth, el señor de esas tierras, que gobierna con su poder de fuerza superior y una naturaleza a caballo entre la ira y la razón más absoluta que nacen de la misma raíz de la supervivencia. Porque sin rabia no se sobrevive y sin razón no hay porqué hacerlo.

El concepto…

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Voz

¿Qué tal si nos callamos todos?

Volcanes

Amor como volcanes

Algarabía

Ser es dejar un poso en el recuerdo