Tita Pacheca

Tita Pacheca la llaman y su nombre resuena por todas las esquinas del Matahambre

Zapatos yermos

Pellízcame la muerte a ver si grita y se rompe el silencio

Los asesinos de las palabras 15 – Desamar la palabra desarma al escritor

Amar la palabra no es retorcerla ni hacerla rebuscada o artificiosa ni adornarla innecesariamente hasta hacerla empalagosa, pero tampoco es dejarla desnuda y sin recursos; simplificarla hasta el punto de hacerla un telegrama.

Cuento II – El orden

Hace tiempo que empecé estas historias como un borrador. Una idea. Ahora, que tengo algo de tiempo, les estoy dando una vuelta para convertirlas en un nuevo proyecto.

Paul Martin

El bullicio de la ciudad esconde su desierto de seres marginales en un oasis sin paz para ellos, pero sí con tregua para los otros. Es el orden de los protegidos y el abandono de los ignorados. De aquellos que molestan a la vista y se esconden en cajas de cartón, al pasar de los otros, ausentes en un ladrillo de vino. No son vistos por los zapatos lustrados de los hombres y mujeres que entraron en la protección del orden, asumieron sus exigencias y prescindieron de lo que sobraba en ellos para solo alcanzar a mirar sus propios pies, en un gesto instintivo, al intuir cualquier presencia extraña.

Para estos seres indefinidos, los otros no existen; son solo zapatos. Hace ya tiempo que dejaron de preocuparse por saber nada más de esos zapatos y su orden. Hace ya tiempo que mataron el orden en sus vidas y se dejaron…

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Los cuentos de Seth – Cuento I Origen

Hace tiempo que empecé estas historias como un borrador. Una idea. Ahora, que tengo algo de tiempo, les estoy dando una vuelta para convertirlas en un nuevo proyecto.

Paul Martin

Es en el desierto donde el orden natural se impone más que en ningún sitio. La arena te envuelve en cualquier momento y te hace desaparecer en una desorientación absoluta que llega a perderse en tu locura. En el desierto, uno se encuentra solo, si se encuentra, y se hace patente la necesidad de los otros. Quizá por ello los hombres se desplazan agrupados en largas caravanas y cesan sus luchas en los oasis. Solo por el consuelo del orden y el miedo a no ser nadie nunca más.

Cuando un hombre se pierde en el desierto invoca a Seth, el señor de esas tierras, que gobierna con su poder de fuerza superior y una naturaleza a caballo entre la ira y la razón más absoluta que nacen de la misma raíz de la supervivencia. Porque sin rabia no se sobrevive y sin razón no hay porqué hacerlo.

El concepto…

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Los asesinos de las palabras 9 – Ya no soy escritor. He renunciado

He borrado de mis tarjetas esta definición del oficio que adoro, por meretriz expuesta en las esquinas. La he eliminado de mis perfiles y diplomas y premios, donde lucía orgullosa, tras tantos años de esfuerzo para enamorarla. Hoy, escritor es solo quien escribe, parece ser, y yo intento hacer arte con mis líneas.

Para poetas y cancioneros: La Payada y otros cantes de contrapunto que anteceden al HipHop y Rap. – Sextilla

De la Payada o cantar de payadores, al Rap, La sextilla como composición musical

Amor canalla (de poesía de amor en canalla)

Nuevo vídeo del poema

Paul Martin

Te amo,
con la cintura,
con la sombra de los ojos,
los labios…
la calentura
que da vivir;
y ese desmayo lento
que tienes
al caer la tarde.

Y también lo hago
de cintura para arriba,
con tus rincones,
atravesados;
y tus encuentros,
arrinconados;
en la memoria
de los cajones
de tus sombreros.

Nada me impide amarte,
ni soy distante.
Tampoco,
nada me obliga a hacerlo;
y quiero,
porque quiero.
Nada me empuja
ni me encamina
hacia tus encuentros.

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Perdón

Hoy se me vuelve este poema a la mente. Han cambiado muchas cosas en estos dos años, pero algunos pensamientos permanecen.

Paul Martin

Siempre pensé que la palabra perdonar

no era algo negado a nadie;

ni en su capacidad de darse

ni en su afán de pedirse.

Siempre pensé que no era algo retorcido

que su naturaleza era sencilla,

tan sencilla como recordar

solo los buenos momentos

y abrigarlos en abrazos.

Pero hay verbos que no se conjugan en presente;

transitivos solo con pasado

y un futuro incierto e improbable.

Nunca pensé que nada fuera imperdonable

ni que causase tanto dolor no perdonar.

La ausencia de perdón

debía de ser algo parecido a la venganza

y, sin embargo,

se acerca mucho más al sacrificio;

aunque cualquiera de los dos

multiplica por cero el sentimiento

y ambos devoran

lo poco que queda en mí de ser humano.

No sé.

Nunca me he vengado de nadie.

Tampoco nunca he perdonado nada que no hiciera fácil

pronunciar la palabra perdonado.

Nunca las palabras de conflicto o…

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MARINERO EN TIERRA, ALBERTI

Una gran sorpresa y un gran honor estar en tus letras y en tus páginas. Mayor aún que hagas compartir mi nombre con el de tan ilustres personajes que ha dado la historia de la literatura. Muchísimas gracias. Me han llenado de emoción estas citas.

El CRISOL DE LA CORDURA

VINAROZ- CASTELLÓN-COMUNIDAD VALENCIANA-EL CRISOL DE LA CORDURA 2020

EL MAR. LA MAR

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad?undefined
¿Por qué me desenterraste del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste acá?

Marinero en tierra, Rafael Alberti Merello, 1924

DESDE ALTA MAR

undefinedNo quiero barca, corazón barquero,

¡Qué dulce el agua salada

quiero ir andando por la mar al puerto.

con su salitre hecho cielo!

¡No quiero sandalias, no!

¡Quiero ir descalzo, barquero!

No quiero barca, corazón barquero,

quiero ir andando por la mar al puerto.

Marinero en tierra, Rafael Alberti Merello, 1924

DIME QUE SÍ

Dime que sí,undefined

compañera,

marinera,

dime que sí.

Dime que he de ver la mar,

que en la mar he de quererte;

compañera,

dime que sí.

Dime que he de ver el viento,

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